Los péptidos inmunomoduladores son objeto de intensas investigaciones básicas y clínicas centradas en su efecto sobre la inmunidad innata y adaptativa. Las investigaciones incluyen in vitro y modelos animales, análisis de biomarcadores y ensayos clínicos de fase I–III. El enfoque médico considera la dosificación, la administración (local/sistémica), los perfiles de seguridad y la combinación con vacunas o terapias antiinfecciosas / oncológicas para optimizar la respuesta y minimizar la toxicidad.
Efectos positivos observados con mayor frecuencia en humanos:
- Modulación de los niveles de citocinas (reducción de las proinflamatorias, aumento de las citocinas reguladoras)
- Mejora de la resistencia a las infecciones y recuperación acelerada
- Potenciación de la respuesta a las vacunas
- Estimulación de la cicatrización de heridas y regeneración tisular
- Cambios positivos en el microambiente en terapias oncológicas (aumento de la infiltración inmunitaria)
Estos efectos varían entre individuos; se requiere evaluación médica y datos clínicos controlados para aplicaciones específicas.
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